Las religiones organizadas tienden a parecer clubes que castigan a quienes no piensan como ellos. Tenían bastante influencia en tiempos del Santo Oficio; ahora, gracias a Dios, las sociedades occidentales son más laicas y el desdoro social de ser un ateo, un descreído o un creyente en otra religión no pesa, afortunadamente.
La fe no es obligatoria, de la misma manera que no resulta fácil, digan lo que digan las curias que en el mundo son. Dios no es como el de la biblia, que elige a un pueblo y castiga a todos los demás por no creer en él ni hacerse la circuncisión (de todo esto quiero escribir en un momento dado). En la Biblia se dice que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, pero el dios reflejado está hecho a imagen y semejanza del hombre en el momento en que el libro fue escrito. La humanidad (menos mal) ha evolucionado.
No, Dios no te va a castigar por no creer. Ni por creer en lo que quieras. En realidad, prefiere que recemos menos a cambio de ser más amables con nuestros prójimos. Todos los días. De eso va.
La fe es una gracia concedida. Creer que existe es, en sí mismo, un acto de fe. No es obligatoria. No es segura. Se da o no. A veces se da y no se ve a simple vista. Si la tienes, es como el color de tus ojos: una característica tuya. Punto. No te exime de tus obligaciones terrenales. No te hace mejor que a tus semejantes. Es algo tan personal tuyo como practicar el sexo: te gusta hacerlo, pero a tus vecinos no les interesa ni tu fe, ni el sexo que puedas practicar. Sé que suena drástico, pero es lo más parecido, por privado y satisfactorio.
jueves, 19 de abril de 2012
Cuestiones de fe
martes, 17 de abril de 2012
Unos versos de Rumi para abrir boca
Rumi, o Mevlana, fundó el sufismo, secta mística del Islam que predica el amor divino y humano sin distinción. Como ésa es la divisa en las alturas, creo que esos hermosos versos en los que se te invita, seas quien seas, a unirte no ya a rezar, sino a la comunidad, son idóneos para abrir este blog donde quiero poner los mensajes de los Sabios.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
Este no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!
Porque las etiquetas para marcar al otro (o a nosotros mismos) las ponemos las personas. Pero a los Sabios les basta con que amemos al prójimo, que seamos amables con el vecino. No nos piden más misticismo que ése, fácil si el vecino nos cae bien y más enrevesado con quienes nos hacen mal...
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